Boca venía padeciendo por lo mal que juega su equipo, campaña reflejada de modo inequívoco en la tabla. El sufrimiento del pueblo "xeneize" se potenciaba por el bajísimo rendimiento de uno de los jugadores que ha colocado desde hace mucho tiempo en el altar de los ídolos y que hoy recorre el camino hacia el ineluctable crepúsculo de su carrera como futbolista profesional. Martín Palermo ya anunció que en poco más de dos meses, le pondrá punto final a una historia deportiva con ribetes de película, pletórica de goles, hazañas e infortunios. Enemistado desde diciembre con su viejo y fiel amigo, el gol, debió esperar 953 minutos para liberar su angustia. No fue una victoria cualquiera la de los "auriazules", aun teniendo en cuenta que enfrentó a un rival falto de jerarquía. La alegría de "El Titán" por romper su racha negra fue la de todo Boca. Importó mucho más que el triunfo en sí mismo. El goleador volvió a ser feliz y agigantando su propia leyenda.